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Lecturas del curso
 

3. Características de la Bibliografía y de las Relaciones Bibliográficas



Bibliografía

La información, los conocimientos, las ideas y todo aquello que el hombre registra crece desmesuradamente día tras día, sobre todo con la implementación en los últimos años de recursos de telecomunicación electrónica y digital como Internet, las bases de datos y la Web. En este océano de información y de datos, es imprescindible contar con guías, con instrumentos que nos ayuden a discernir y seleccionar de entre toda esa gama de fuentes de información y conocimiento qué nos es pertinente según las diferentes necesidades que se nos presenten en determinado momento y qué no.

Katz señala que una bibliografía, independientemente de la vertiente en la que se ubique, cuenta con tres funciones fundamentales, a saber, 1)identificar y verificar, 2) localizar y 3) seleccionar (Katz, 1992).

Por otro lado, la actividad bibliográfica goza de considerable importancia en el análisis, descripción y evaluación de textos en un sentido crítico y exhaustivo. En esta acepción de la bibliografía, confluyen además otras disciplinas que se encargan de estudiar los documentos desde diferentes perspectivas. Más allá del papel de la bibliografía (como producto de la bibliografía enumerativa) como puente entre usuarios y producción literaria, el trabajo bibliográfico enfocado a estudiar analítica y críticamente a los textos como entidades físicas, ha demostrado a lo largo de la historia una importante aportación en la comprensión y aprovechamiento de materiales escritos y gráficos. Compartiendo la tarea con la historia, la crítica literaria, la crítica textual, la filología y demás áreas de estudio cuya labor es la reconstrucción de los textos y de su entorno cultural y socio-político dentro del cual fueron concebidos, la bibliografía (en este caso en su vertiente analítica o crítica y sus correspondientes subdivisiones) deviene en aquella disciplina  que nos permite comprender cómo, por qué y a través de qué medios ha llegado determinado texto a nuestras manos. Y en el proceso, igualmente permite apreciar las variaciones, alteraciones y cambios sufridos por el documento a través de los años.

Pero antes de ahondar en el tema, conviene acercarnos a una definición de bibliografía, un concepto que, como lo señala Wilson Greg (1914), ‘sufre por su nombre’, por los usos excesivos del vocablo en diferentes épocas y situaciones históricas y culturales.
Bibliografía deriva del vocablo griego biblion (libro) y graphein (escribir) (Asimov, 196); así, los bibliógrafos griegos eran copistas de libros.
La bibliografía puede entenderse como dos cosas distintas. Por un lado remite a la ciencia o arte relacionado con la investigación, identificación, descripción, análisis y clasificación de documentos; por el otro se entiende como los listados que se preparan para servir de apoyo en la identificación de determinada fuente bibliográfica (Malclés, 1967).
 


El propósito de la bibliografía analítica o sistemática es dar a conocer una descripción e identificación precisa y natural de los materiales bibliográficos vistos como objetos físicos, es decir, como unidades bibliográficas (Harmon, 1998). A su vez, la bibliografía analítica se divide en tres ramas:

a) Bibliografía Histórica. Estudia el origen del libro, primeras impresiones, impresores de las obras ejemplares, etc. Trata, además, de dar un panorama histórico del desarrollo de los medios para la producción de los textos así como del desarrollo literario dentro del cual surgió o se dio a conocer determinada obra.

b) Bibliografía Descriptiva.  Se encarga de conocer a fondo las técnicas y materiales utilizados en la edición de determinado material, planteando las siguientes preguntas: ¿cómo  fue compuesto este documento?, ¿qué tipos se emplearon y sobre qué tipo de papel?, ¿cómo se incorporaron las ilustraciones al texto?, ¿cómo está encuadernado y qué materiales se emplearon para ello? En este tipo de bibliografía los materiales impresos han sido generalmente los de mayor relevancia aunque recientemente otro tipo de fuentes también son analizadas desde esta perspectiva como los textos electrónicos o no impresos. La bibliografía descriptiva coteja los datos de diferentes ítems que pertenecen a una misma edición o tiraje y, a través de un análisis y descripción detallada de las variaciones halladas en sus diferentes componentes como el título, el lugar de publicación, la fecha, las ilustraciones, etc., es capaz de establecer el valor o la importancia de una entidad bibliográfica (Mc Crank, 1979). En suma, la bibliografía descriptiva tiene que ver con la descripción precisa de los libros, haciendo uso de diferentes técnicas y fórmulas, concebidos éstos como objetos físicos, con el fin esencial de identificar la copia ideal y todas sus variantes (Bowers, 1994).

c) Bibliografía Textual.  Es la aplicación de los principios de la bibliografía analítica para la corrección e interpretación de un texto. Sobre esto, el argumento principal en la bibliografía textual es que en algún momento del proceso de producción, el texto que entregó un autor sufrió modificaciones y/o alteraciones de alguna índole, por lo que es necesario analizar y cotejar las diferentes versiones para conseguir la versión con mayor apego a como el autor escribió el texto (Mc Crank, 1979). Así, al tener esta rama de la bibliografía como meta el estudio y comparación de textos y su transmisión a través de distintas ediciones, impresiones y reimpresiones, tiene mucho que ver con la crítica literaria y se utiliza frecuentemente en el campo de la edición. Para llevar a cabo estudios en el área de la bibliografía textual, es de suma importancia tener un conocimiento profundo del autor del que se trata, así como del tiempo y los contemporáneos del mismo, de las técnicas y los estilos de edición utilizados en la publicación de la obra en cuestión.

La bibliografía analítica desempeña un papel preponderante dentro de la crítica textual, puesto que a partir de ella es posible identificar a un documento específico físicamente. En sus tres vertientes, proporciona fundamentos históricos y comparativos para conseguir la identificación de la copia ideal, haciendo uso de la crítica, la comparación y la historia en la identificación de los procesos físicos y de contenido por los que un ítem ha pasado (Bowers, 1994). Stokes (1971) conjunta los tres componentes de la bibliografía analítica señalando que a ella le atañe todo aquello que tenga que ver con la naturaleza física del libro o de cualquier otro material gráfico. El método por el cual esta información es registrada para el beneficio de otros investigadores es el tema de la bibliografía descriptiva, y la aplicación de estas evidencias encaminadas a la comprensión del texto mismo es lo que concierne a la bibliografía textual. Aunado a esto, se cuenta con el factor histórico en el desarrollo de los materiales que hicieron posible una impresión, lo cual es propio de la bibliografía histórica.
 
 
 
 
 

El objetivo de la bibliografía enumerativa es reunir información sobre libros individuales u otros materiales gráficos dentro de un arreglo lógico y útil, vistos, a diferencia de la bibliografía analítica, como entidades que conllevan ideas, es decir, como entidades intelectuales (Harmon, 1998). Para comprender con más detalle este tipo de bibliografía, cabe la aclaración de que los términos ‘enumerativa’ o ‘sistemática’, se refieren a las técnicas utilizadas por los bibliógrafos y a los instrumentos que crean en la compilación de una bibliografía o, si se quiere, de un listado. Si hablamos de listados lógicos y ordenados, entendemos lo de ‘enumerativa’, y lo ‘sistemático’ se refiere a que los registros en la bibliografía pueden estar ordenados sistemáticamente, de acuerdo con ciertos propósitos y fines; v.gr., bibliografías ordenadas temáticamente, por autor, etc.

La bibliografía enumerativa se divide en las siguientes categorías:

a) Bibliografía de Autor. La lista de obras por y sobre un autor. Obras, artículo, trabajos  que traten de él directamente, escritos por él, escritos presumiblemente por él y toda la crítica que sobre su producción literaria exista. Cuando se trata de autores muy prolíficos o de identidad incierta, la compilación de una bibliografía de autor se complica, ya que al existir divergencia de opiniones e incertidumbre sobre su identidad, la información en ocasiones puede perder veracidad. Pensemos por ejemplo en la vasta obra de Alfonso Reyes, dispersa en España, México D.F., Monterrey, Brasil, Argentina, etc., algunas de ellas recogidas en revistas, en libros independientes o en las obras completas que él mismo supervisó e incluso compiló. Aun pecando de minuciosidad, una edición ideal de sus obras completas aún dista de ser lo suficientemente exhausta.

b) Catálogos bibliográficos. Catálogos que incluyen registros bibliográficos que representan la colección de una o más bibliotecas. Es ésta la forma más antigua y representativa de una compilación de materiales bibliográficos; su ordenamiento obedece a distintas necesidades, dependiendo de las características de sus usuarios. Los catálogos o repertorios bibliográficos fueron  los primeros listados organizados para conocer el contenido de una colección de documentos, desde aquél realizado por Calímaco para la biblioteca de Alejandría, los catálogos realizados por Benedictinos y Jesuitas hacia el final de la Edad Media hasta los actuales catálogos puestos en Internet para ser consultados de manera remota por un sinnúmero de usuarios.

c) Bibliografía de Bibliografías. Una bibliografía que enlista bibliografías. El auge en materia de información ha impulsado la compilación de bibliografías que lleven, precisamente, a otras bibliografías, pues éstas han proliferado sobre prácticamente cualquier área del conocimiento
 

d) Bibliografía Selectiva. Lista de los libros más conspicuos sobre determinado asunto. En cierta forma se trata del conocido canon literario, una compilación de lo mejor en la literatura en distintas épocas y regiones. La especialización a profundidad de diferentes áreas del conocimiento ha propiciado el eclecticismo a fin de abarcar lo mejor posible y de manera selectiva las obras y trabajos que sobre determinada materia se publiquen.

e)  Bibliografía Nacional. Una bibliografía de material bibliográfico producido en un país determinado. Asimismo, puede incluir obras que se han escrito en el extranjero sobre dicha nación. Para que una bibliografía adquiera este calificativo, es conveniente que en el país se cumpla con el depósito legal, para tener la certeza de que existe un control bibliográfico que permita asegurar que una bibliografía nacional cumple cabalmente con el objetivo de englobar a todas las obras de diferentes disciplinas que atañen a determinada nación.
 

f) Bibliografía Temática. Lista de obras sobre un tópico específico. Aquí se incluyen índices y servicios de resúmenes. Nuevamente, la especialización de las disciplinas del conocimiento requiere de herramientas de acceso a la información que se enfoquen a un tópico determinado con el fin de ser útiles en la mayor medida posible.

g) Bibliografía del Comercio Editorial. Se trata de los catálogos generados por las casas editoriales o para el comercio editorial. Con sus orígenes en los catálogos de las incipientes ferias del libro de Frankfurt y Leipzig, estos catálogos son de gran utilidad en la selección y adquisición de materiales en las bibliotecas, así como en otras entidades de información donde sea necesario contar con un amplio espectro de materiales bibliográficos que permita satisfacer necesidades de información o, en este caso, comerciales.

h) Guías a la literatura. Listados que incluyen notas extensas y didácticas de las fuentes sobre un tema determinado. Esta categoría de bibliografía es un tanto compleja, puesto que no se trata de un simple listado, sino que sus fines se inclinan principalmente a introducir al lector a un tema determinado sobre el cual tiene cierto conocimiento. Pensemos por ejemplo en trabajos académicos o ensayos en los que al final de un capítulo o sección se incluye algo que suele llamarse ‘Fuentes complementarias selectas’. No es lo mismo que las referencias ni la bibliografía consultada, sino que se trata de obras que pueden consultarse y sobre las que el autor o autora hacen comentarios y observaciones.

Bibliografía Universal. Una  utopía aún dentro de lo que concierne a los diferentes tipos de bibliografías. Hipotéticamente se trata del conjunto de registros bibliográficos que no está limitado en cuanto a materia o lugar de publicación; tampoco en cuanto a idioma, fecha de publicación, forma o cualquier otra. Trata de incluir todos los materiales bibliográficos existentes sin importar cómo sean, sobre qué sean o de dónde o cuándo provienen. En fecha tan temprana como 1545, la idea de una bibliografía universal llevó al escritor suizo-germano Conrad Gesner a compilar su Bibliotheca Unversalis, preteniendo inclir enella a todos los escritores anteriores y actuales (para su tiempo). Parte de su plan, completada en 1555, fue dividir las entradas en las categorías del conocimiento que formuló (Gesner, 1966). Tanto su intento por compilar la Bibliotheca Universalis como la formulación y diseño aplicado de su esquema de clasificación, le valieron el título de “padre de la bibliografía”.
 
 

Actualmente, el papel de la bibliografía es fundamental en la navegación y exploración del universo de información. Se trata de una herramienta que pone a disposición de un lector o usuario las distintas fuentes de información que existen sobre determinado tema, además de que, a partir de técnicas y métodos específicos, hace posible la identificación y clasificación de materiales documentales, con la finalidad de conducirnos a la copia ideal, a la manifestación más veraz  de determinada entidad bibliográfica.
 
 
 

Relaciones bibliográficas
 
 

Las Relaciones Bibliográficas (RB) son las asociaciones entre dos o más entidades –es decir, cualquier tipo de conocimiento registrado– en los diferentes niveles del Universo Bibliográfico (UB). Cualquier estudio de los registros bibliográficos, de las herramientas que hacen posible la identificación y recuperación de las obras de un acervo y del UB mismo, debe tener en cuenta las relaciones que se suscitan e identificar de qué tipo son, ya sea a través de herramientas bibliográficas como catálogos y bibliografías o de alguna otra que sea representativa de dicho universo y a través de la cual pueda tenerse acceso a determinada obra o categoría de la misma.
En opinión de Leazer (1993), las RB son un mapa donde se relacionan distintos niveles de entidades bibliográficas, donde una obra individual se vincula, en el universo de las obras, con un ítem en el universo de los ítems. Si ampliamos este ejemplo, podemos imaginar un catálogo o una bibliografía –teniendo en cuenta que son las herramientas bibliográficas de recuperación de entidades, abstractas y físicas, más representativas– no como un conjunto de tarjetas o de datos electrónicos desplegados en una pantalla, sino como un mapa de la ciudad, un mapa interactivo. Partimos de un punto –destacado por una flecha de “ud. está aquí”– y quizás, originalmente, sólo deseábamos estar en ese punto, o en otras palabras, consultar determinado material bibliográfico en particular; pero afortunadamente, este mapa nos indica que en torno del punto del que hemos partido, existe una serie de otros destinos que muy probablemente nos agradaría o inclusive serviría visitar para tener una comprensión más amplia acerca de nuestra obra-punto de partida: ediciones posteriores, traducciones, adaptaciones para el cine, televisión, teatro, espectáculos multimedia, obras influenciadas de uno u otro modo, dramatizaciones, reseñas aparecidas en publicaciones periódicas, mención de nuestra obra-punto de partida en índices especializados o en bibliografías, inclusión en antologías o capítulos en otra obra (impresa o electrónica), vaciado a diferentes formatos de manera intacta o con modificaciones; o bien la asociación que existe entre el punto de partida y otros puntos que no derivan de éste, pero que de manera explícita o implícita tienen algo que ver con él: lugar de publicación, fecha, editorial o casa productora, autor, intérprete, editor, temática abordada o algún otro aspecto. Estos últimos destinos asociados –que, digamos, están un poco más retirados–, a su vez son generadores de otros destinos similares a los arriba mencionados y el ciclo se repite, se amplía, concatena en diferentes grados una cantidad n de destinos en los que podemos detenernos a indagar, explorar o sólo apreciar de pasada. Esto es algo de lo que pretenden exaltar las RB a través de elementos de vinculación (links), de puntos de acceso que, una vez identificados dejan ver ora al desnudo ora furtivamente, de qué manera y hasta qué punto es posible vincular a una obra (intelectualmente) o a un ítem (físicamente) con otra(s) u otro(s) dentro del Universo Bibliográfico.

Tillet, claro, de este modelo toma las relaciones bibliográficas. A diferencia de sus predecesores, definió siete categorías de relaciones bibliográficas en su taxonomía:

1.- Relaciones de Equivalencia, las cuales se establecen entre copias exactas de la misma manifestación de una obra o entre un ítem original y sus reproducciones, de manera que tanto el contenido artístico como el intelectual y la autoría sean preservados. Aquí se incluyen copias, ediciones (issues) facsímiles y reimpresiones, fotocopias, microformas y otro tipo de reproducciones semejantes.

2.- Relaciones Derivativas, llamadas relaciones Horizantales en UNIMARC, las cuales ocurren entre un ítem bibliográfico y una modificación basada en el mismo ítem. Estas relaciones incluyen  a) variaciones o versiones de otra obra como ediciones, revisiones, traducciones, sumarios, resúmenes, compendios, etc.; b) adaptaciones o modificaciones que devienen en una nueva obra pero que están basadas en las primeras obras; c) cambios de género, por ejemplo, con la dramatización y la novelización; y d) nuevas obras basadas en el estilo o contenido temático de  otras obras, como traducciones amateur, paráfrasis, imitaciones y parodias.
3.- Relaciones Descriptivas, las cuales se establecen entre un ítem bibliográfico u obra y una descripción, crítica, reseña o evaluación de esa obra; un ejemplo sería un ítem y una reseña describiéndolo; también se incluyen aquí las ediciones anotadas,  comentarios críticas, etc.
4.- Relaciones del todo a la parte (o de la parte al todo, llamadas relaciones Verticales en UNIMARC o relaciones Jerárquicas en el modelo de Goosens y Mazur-Rzesos) son las que se establecen entre una parte componente de un ítem bibliográfico u obra y el todo al que pertenece; sería el tipo de relación entre una selección individual y toda la antología, colección o serie.
5.- Relaciones de Acompañamiento, las que suceden entre un ítem bibliográfico y el ítem bibliográfico que lo acompañan, tal sería el caso de dos ítems que se complementan uno al otro en la misma proporción o  uno aumenta a un ítem principal o predominante. Un ejemplo sería un ejemplar y sus suplementos; o un ítem que permite el acceso a otro ítem como las concordancias, índices, catálogos de bibliotecas, etc.; o bien el caso en el que los ítems ocupan una posición semejante en importancia pero no siguen un ordenamiento cronológico, como las partes que componen a un conjunto de manuales.
6.- Relaciones Secuenciales, llamadas relaciones Cronológicas en UNIMARC, las que se presentan entre ítems bibliográficos que se continúan o preceden uno al otro, como los títulos sucesivos de una serie, secuelas de una monografía o entre las varias partes de una serie numerada; y finalmente
7.- Relaciones de Características Compartidas, las que suceden entre un ítem bibliográfico y otro en donde lo que los une es que tienen en común un autor, título, tema u otra característica utilizada como punto de acceso en el catálogo; también se considera característica compartida el idioma, fecha de publicación o lugar de publicación. (Tillett, 1987, 24-25).
 
 

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